Se corresponde con el templo que edificaron los Carmelitas Descalzos al establecerse en un convento de esta orden. Derribada la pequeña ermita medieval en honor a Ntra. Sra. de las Virtudes por los frailes Carmelitas Descalzos al fundar el convento el 25 de octubre de 1611,se alzó este santuario como casa de oración de la naciente comunidad que funcionó por espacio de más de dos siglos, hasta que por decreto del gobierno de Mendizábal en las desamortizaciones de bienes eclesiásticos durante el siglo XIX, el convento quedó extinguido. Concurriendo la señora marquesa del lugar de Cox a las subastas de los bienes de los Carmelitas, tratando de evitar su desaparición, consiguió recuperar para el pueblo este santuario, y con este gesto desprendido hizo posible que los hijos de Cox pudieran conservar las fiestas y ferias en honor a Ntra. Sra. Del Carmen, que tanto nos enorgullecen.
El convento de los P.P. Carmelitas Descalzos del Lugar de Cox
“…conociendo que dicha fundación era del agrado de Dios, dio su licencia por escrito y se fundó el Convento canónicamente, con toda paz, y quietud, martes día 25 de octubre del año 1611” (Historia de Cox, según Montesinos, de Patricio Marín).
Situado a las afueras del lugar, hoy centro urbano y junto al Camino Real, se levanta el Convento de Cox. Cuatro siglos entre nosotros convierten este emblemático edificio en el corazón religioso del pueblo, crisol de leyendas, anécdotas y emociones.
Su suelo, es sin duda, suelo sagrado, pues en ese mismo lugar según una antigua leyenda se produjo la aparición y hallazgo de la primitiva patrona de Cox, María Santísima de las Virtudes. Allí en un extenso olivar, se levantó la antigua ermita medieval que servía para dar culto a esta advocación, una de las más antiguas de la diócesis. Fue durante siglos centro de peregrinación para los cristianos de entonces, que en popular romería acudían a rezar ante esta soberana imagen. Esta vieja ermita sería años más tarde el escenario par la fundación de nuestro Convento de carmelitas Descalzos.
Corría el año 1611 y era señor del lugar de Cox, D. Juan Bautista Ruiz Dávalos, noble residente en Orihuela, el cual se desplazaba a intervalos a su Señoría Donde tenía un palacio junto a la ermita de las Virtudes. Este señor tenía otros hermanos que abrazaron la carrera eclesiástica, entre ellos D. Lope Ruiz Dávalos, canónigo de la Sta.Iglesia Catedral de Orihuela, y su hermana Ana que tras enviudar tomó el hábito en un convento oriolano.
Ambos hermanos religiosos visitaron a su hermano mayor y titular del Señorío que se hallaba en Cox, llegando al lugar el día 26 de Septiembre de 1611. no le hallaron en su espacio y le encontraron en la huerta en las “Viñas del Señor” (vereda del Cabezo). Los tres hermanos pasaron la tarde juntos y al regreso, pasaron a visitar la ermita de Ntra. Sra. de las Virtudes. Dentro de la ermita, D. Juan manifestó a sus hermanos el deseo de instalar dos frailes franciscanos del Convento de la Concepción de Callosa de Segura para que cuidasen de la ermita, celebrasen misas, confesiones, etc. Los frailes callositos no quisieron acceder a la petición.
La negativa de la comunidad franciscana de Callosa infundió la idea de conseguir para Cox un convento propio, para lo que decidieron visitar al Padre Provincial de la Orden Carmelitana ubicado en el convento de San Pablo de Orihuela. El obstáculo mayor era encontrar los medios económicos para la construcción y mantenimiento del Convento, lo que en aquel tiempo era muy difícil dada la pequeñez del lugar y pobreza del mismo. Comenzaban entonces unas larguísimas negociaciones y acuerdos entre el señor de Cox, el Padre Provincial de los carmelitas y el consejo o ayuntamiento de Cox.
Una vez superados todos los escollos y con el beneplácito de todos, se fijó la fecha para confeccionar el documento de fundación que fue el día 25 de Octubre de 1611 ante el notario público D. Bartolomé Boyvia.
El documento fue suscrito se una parte por D. Juan Bautista Ruiz Dávalos, Gaspar de Piña como Justicia (alcalde), Juan Murcia, Francisco Cartagena y Nicolás Martínez, como Jurados (concejales). De otra parte fray Esteban de Thoux, Provincial de la Orden de Ntra. Sra. Del Carmen. Se hallaron como testigos D. Lope Ruiz y D. Baltasar Rocamora. El documento resumido dice así “ doy a hago gracia y merced, a la Orden de Ntra. Sra. Del Carmen, la ermita y casa de Ntra. Sr. De las Virtudes, que está situada en el campo y término de Cox, a perpetuo uso de dicha religión, a fin de construir y edificar una iglesia y monasterio de religiosos de dicha religión, y también para construir y edificar dicha iglesia y monasterio, doy y establezco además de dicha iglesia y lo que está edificado en ella, un pedazo de tierra campo con sus árboles y moreras, que están en el quejero de la acequia de Cox, y un palacio que está dentro de dicha tierra…”
En otros párrafos del documento, los frailes se comprometen a cambio de dichas direcciones a celebrar a perpetuidad una misa por las intenciones del señor así como a predicar al pueblo todos los domingos de la cuaresma, etc. Seguidamente comenzaron las obras de adaptación del viejo palacio para convertirlo en monasterio con las dependencias y necesidades que conlleva la visa monástica.
Se puso la primera piedra para el nuevo templo del Carmen el año 1613 para concluir en el 1619 después de muchos problemas económicos a causa de los pocos medios con que contaba el lugar, habitado escasamente por una treintena de familias. La tarde del 14 de julio, la iglesia era bendecida por su fundador y primer prior de la comunidad el Rvdo. Padre fray Domingo Albertano Saldaña, quien la dedicó a Maria stma. de las Virtudes. Asi, el nuevo monasterio se llamó “Convento de padres carmelitas calzados de Ma Stma de las virtudes”.
Del complejo arquitectónico de entonces (claustro, celdas, capilla, refectorio, biblioteca…) sólo ha llegado hasta nosotros la iglesia del monasterio. Esta ha sufrido multitud de transformaciones debido a reformas, pero sobre todo a consecuencia de las leyes desamortizadoras, exclaustración de los frailes y la Guerra Civil Española. El templo, sencillo y tosco, consta de una sola nave abovedada con capillas embutidas ente los contrafuertes. La sobriedad de su decoración nos da idea de la extrema humildad en la que vivían los frailes del Convento Calzado de Cox. En el interior llama la atención el camarín circular de la patrona que preside el altar mayor, construido en 1780. Los escudos de los señores del lugar, motivos marianos de las letanías de la Virgen, pilastras con capiteles y una coqueta cúpula de media naranja, forman este camarín. En lo alto de la bóveda el Espíritu Santo con ángeles, completan el conjunto.
La fachada, austera y monacal, preside una bella plaza sobresaliendo su campanario con un primer cuerpo de portentoso basamento de sillares de cantería.
El convento de Cox funcionó por espacio de dos siglos viviendo en el siglo XIX su episodio más triste con la expropiación de los bienes eclesiásticos por las leyes de Mendizábal. Puesto a pública subasta es adquirido por María de las Virtudes Melgarejo y Saurín señora territorial del pueblo, cuyos restos reposan en la cripta de la iglesia del convento. Su adquisición permite que en el año 1842 la iglesia del convento celebre culto nuevamente, aunque en ausencia de los frailes es la parroquia la que se hace cargo de los servicios religiosos.
La implantación en el edificio conventual del colegio de huérfanos del entrañable padre Antonio, a principios del siglo XX, y su posterior uso como ayuntamiento, son páginas de la historia reciente del convento de Cox.
Hoy, este templo, reliquia de lo que fue Convento de Carmelitas Calzados, es el corazón de las fiestas del pueblo y testigo de nuestros días grandes. En él laten las sienes de Cox y sus paredes saben bien de las penas y alegrías de nuestros antepasados. Sus viejos muros, llenos de historia, guardan como si de una fortaleza se tratara, el mayor tesoro de la localidad: la venerada imagen de la Stma. Virgen del Carmen, reina, patrona y protectora de Cox.
DESCRIPCIÓN DEL CONVENTO SEGÚN MONTESINOS
La iglesia es mediana, pero curiosa y aseada, especialmente después que ha sido reparada con algunas precias obras. El altar mayor, reducido a una capilla honda, es un retablo de talla dorada de bastante mérito, cuyo camarín, que es grande, claro y esplendoroso, en precioso trono dorado se venera la imagen de Ntra. Sra. De las Virtudes (…). El camarín es grande, fajado de oro, con ventanas de cristal, que cubren cortinas de damasco carmesí, media naranja, y varios adornos de primor, que se renovó en el año 1780 por los Itres. Sres. Marqueses, patronos de este convento de padres carmelitas, y señores directos del lugar de Cox, como se infiere de los escudos de armas de ambos señores, e inscripciones castellanas, que de leen en dho. Camarín estampadas con preciosos caracteres dorados (…).
Baxo del camarín precoso de Ntra. Sra. De las Virtudes de la capilla mayor, hay un aposento blanco muy curioso, circuido de poyos, en cuyas concavidades se entierran los religiosos, y en sus medios, se levanta una sepultura pirámide de relieve, sobre cuya mesa descansa la Sra. Marquesa, su patrona (…).
Capilla de Ntra. Sra. Del Carmen, con su buen retablo de talla dorada, y lámpara de plata; es capilla de la comunión; privilegiada por Clemente XII. Con su buen camarín, e imagen muy hermosa de talla.



